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El Internet de dos velocidades

Escrito por Juanjo Marcos el 16 de Noviembre de 2010

Aunque pueda parecer lo contrario, con el título con estoy intentando juzgar las diferencias de velocidad que pueden encontrarse entre el ADSL urbano y el ADSL rural.  En realidad me pretendo referir a las distintas capacidades de los usuarios para asimilar las ventajas de una sociedad permanentemente conectada y utilizarla en su propio beneficio.

Es evidente que la tele-presencia no debe sustituir definitivamente a las visitas en persona ni en el ámbito personal ni en el profesional.  Pero debería estar igualmente claro que es necesario que todos nos acostumbremos a utilizar las nuevas tecnologías para ahorrar tiempos y optimizar costes.

Esta reflexión viene motivada porque hace unos días un cliente se negaba en redondo a recibir un curso de formación on-line para aprender a manejar el editor web de un proyecto que habíamos elaborado para él.  A cambio exigía un curso presencial cuyos costes de dinero y tiempo por desplazamiento ni siquiera se había planteado y que, por supuesto, no estaban recogidos en la oferta de servicios acordada.

Pero al margen de este hecho puntual, lo cierto es que la sociedad está viviendo esa dualidad:

  • Por un lado un grupo de usuarios que entiende la comunicación como una conectividad permanente a la red en todas sus variantes: telefonía móvil, SMS, MMS, redes sociales, programas de chat, aplicaciones compartidas, uso de software en "la nube", interrelación de blogs, apuestas continuas por internet móvil, etc.
  • Por otro lado usuarios que sólo se asoman a las nuevas tecnologías (aunque muchos presuman de utilizarlas y explotarlas) y que en la práctica se siguen aferrando al apretón de manos, el intercambio de tarjetas de visita en papel y se asustan por utilizar un programa de control remoto para recibir una formación on-line.

Es evidente que esa visión de mundo interconectado no es aplicable a todos los sectores de negocio y que no pretendo que nuestra relación social se base en la interacción de nuestros avatares en la PlayStation Home.  Y tampoco es cierto que las principales reticencias en el uso de las nuevas tecnologías estén basadas fundamentalmente en una cuestión de edad, aunque evidentemente influye y sobre todo en determinadas franjas.

En cualquier caso en Webspecialista, y en nuestro ámbito de desempeño, queremos seguir  apostando por soluciones de control remoto, ubicaciones de trabajo descentralizadas, comunicación permanente a través de la red y vocación hacia la web 2.0 y el software como servicio.  Solo confío en que sea cuestión de tiempo que aquellos que ahora no aprecian sus ventajas puedan ir aprendiendo a valorarlas.